sábado, marzo 24, 2007

MI VIDA SIN MÍ

Hace siglos que no escribo nada… casi cinco meses. Es lo que tiene estar tan absorbida por el trabajo, que ni tienes tiempo o, cuando lo tienes, no te apetece ni pizca descargar tensiones a través del teclado.

Han sido unos meses intensos laboral y psicológicamente hablando.

Si antes tenía altibajos semanales, ahora son diarios. En una misma jornada puedo pasar del más absoluto estado zen (bueno, ya será menos), a un estado de locura, ira, bajón, apatía, para volver a reactivarme y pensar “porque yo lo valgo”.

Por momentos a veces siento que no valgo para esto, que me he equivocado, que pasa el tiempo y sigo estancada. Me basto y me sobro para hundirme y querer mandarlo todo a la mierda. Pero luego sale el lado luchador, que me dice: el momento de inflexión está cerca, no tires la toalla, te arrepentirás… Y luego me digo: y si soy cobarde por no dar el paso de una vez y pasar a otros asuntos? Quizá sea eso lo que me da miedo, no prestar atención a las señales internas.

A veces la decepción se hace presa de mis pensamientos, y trato de defender lo indefendible. Luego trato de ser ecuánime, pero esto último ya no sirve de nada.

Quizá sea una etapa que he de pasar, y vendrán tiempos mejores, pero estoy cansada, cansada de tanto trabajar a cambio de… nada? Las palmaditas en la espalda ya no sirven. Las horas a destajo ya me han machacado anímicamente. El esperar refuerzos y saber que pronto llegarán ya no sirve… quizá llegan tarde para mí. El hecho de que a veces no sepa cómo resolver algo a lo que nunca me he enfrentado, el no tener las herramientas necesarias, el pensar que esperan de mí más de lo que doy, el que me digan que no quieren que me sienta “explotada”, ni verme “triste”, el ver marchar a otros que empezaron conmigo y yo, la primera de a bordo, continúa, el sentirme imbécil, ingenua, el querer explotar y soltar cuatro verdades, el ganar y ganar, para (yo) no ganar nada, el no ver casi a las amigas porque, la verdad, para lo que tengo que contar, prefiero ni hablar… todo ello hace que necesite descansar, meditar y tomar decisiones. Y es que ayer abrí un documento que hace meses ya utilicé… y cambié la fecha. Sólo faltan unos dígitos por modificar… ya veré si lo hago. O no. Ya veré.